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El Abbé Pierre quiso dar el nombre
de EMAÚS
al Movimiento, porque esta palabra evoca un pasaje del Evangelio
que tiene un profundo significado para creyentes y no creyentes:
después de la crucifixión, los discípulos
de Jesús se encontraron en el camino con un desconocido
y consideraron natural abrirle la puerta de su casa, en
el pueblo de EMAÙS,
e invitarlo a su mesa.
- No le preguntaron quien era, de donde venía ni
cómo pensaba. En ese momento era para ellos un “necesitado”,
y como tal, le brindaron todo lo que podían darle:
techo y comida. Cuando el desconocido tomó el pan
en sus manos y lo partió, se dieron cuenta que era
Jesús.
Esto es por tanto EMAÚS,
un lugar de encuentro donde todos pueden entrar: allí
hay lugar para todos.
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